Cuantas veces nos hemos preguntado a nosotros mismos, es suficiente lo que le doy a mis hijos, ellos necesitan educación y los tengo estudiando en un buen colegio, ellos necesitan atención de salud, y los hago chequear en las mejores clínicas de ciudad, ellos necesitan de ropa y siempre estoy renovando sus closet con buena ropa, incluso de marca, ellos necesitan alimentación y yo se que nunca les falta una alimentación variada y balanceada, y claro no faltan también las salidas al KFC y al McDonald, ellos necesitan recreación y nunca les faltan los paseos y los viajes, sobre todo en las vacaciones, a ellos nunca les falta una buena propina, porque se que tienen ya sus gustitos y tienen derecho a satisfacerlos. Pero para poder darles todas estas cosas que son importantes y que ellos lo necesitan, yo como padre requiero trabajar y trabajar muchas horas, algunas veces con sobre tiempos, y tengo la satisfacción que lo hago por mi familia, por su bienestar, por su satisfacción.
A veces estamos convencidos de que nuestro proceder es el mas adecuado y correcto, ya que creemos que cumplimos con todas las necesidades de nuestra familia, y nos esforzamos en el trabajo para lograr ello, pero sucede que no tenemos presente una de las necesidades fundamentales, prioritarias de nuestra familia, de nuestros hijos, cual es el afecto, y no nos damos cuenta que la forma mas óptima y adecuada de darles afecto no esta en las cosas materiales, en comprarles el último smarthphone o la última TV LED de 42 pulgadas, sino sobre todo esta en la "atención directa" que podamos darles, en el "tiempo real" que dediquemos para compartir con ellos. Pero ahí surgen nuestras propias justificaciones y decimos, mi trabajo me absorbe, llego muy cansado a la casa, ahi está la tía, la abuela, o la nana para atenderlos.
Y mientras el tiempo pasa, y nos dejamos absorber por nuestro trabajo y las obligaciones, nuestros hijos crecen, se hacen mas grandes cada día, pero sin recibir ese afecto importante y fundamental para su desarrollo emocional, para el desarrollo de su autoestima y de su adecuada personalidad. Es fundamental comprender que nuestros niños necesitan de nuestro tiempo, para compartir no solo lo que nos interesa a nosotros como adultos, nuestro partido de fútbol o nuestra novela favorita, sino sobre todo para compartir lo que les interesa a ellos, su juego, su aventura, su descubrimiento, su fantasía y meternos en un 100% en su mundo, en su ilusión, demostrando nuestro interés, nuestra atención, haciéndoles sentir que ellos son realmente importantes para nosotros, todo ello sumado a las muestras de cariño y afecto con nuestros abrazos, caricias, palabras estimulantes, de esperanza, de confianza. Solo así de esta manera estaremos proporcionando de esa necesidad fundamental que tienen nuestros hijos, lo cual también servirá para afianzar nuestros lazos afectivos y de comunicación.
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